El Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidió hoy que el embajador de Honduras, Delmer Urbizo, fiel al Gobierno de facto de Roberto Micheletti, no es aceptado en el foro y que sólo un representante del presidente constitucional, Manuel Zelaya, puede ocupar el asiento de ese país centroamericano.
El presidente del CDH, el embajador de Bélgica, Alex Van Meeuwen, anunció que el conflicto creado por la representación de Honduras ya se había resuelto y que, por tanto, el organismo de la ONU podía continuar sus trabajos, bloqueados desde ayer por este asunto.
La solución fue alcanzada después de intensas consultas desde ayer y después de que la presidencia del Consejo recibiera un informe de la oficina del secretario general de la ONU en el que se subraya que Naciones Unidas sólo reconoce al gobierno del presidente Zelaya, depuesto el 28 de junio pasado por Micheletti.
El embajador Urbizo había sido nombrado por el Gobierno de Manuel Zelaya pero luego expresó su fidelidad al autoproclamado presidente Micheletti.
Ayer, primer día del Consejo, los países latinoamericanos cerraron filas en favor del destituido presidente de Honduras y señalaron que no aceptarían la participación del embajador fiel a Micheletti.
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martes, 15 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
salud en boca de todos

El presidente estadounidense Barack Obama detalló este miércoles su reforma sanitaria en un desafiante discurso ante el Congreso en pleno, al que retó a "pasar a la acción", tras advertir que no está más dispuesto a "perder el tiempo".
Si no se aprueba una reforma sanitaria, "más estadounidenses perderán su cobertura cuando más la necesitan (y) más estadounidenses morirán", señaló Obama. "El tiempo de las riñas se acabó. Llegó el momento de la acción", añadió. "No perderé tiempo con los que han calculado que es mejor políticamente matar este plan que mejorarlo", añadió Obama.
A cada frase de ese cuño, Obama fue interrumpido por los vítores de sus correligionarios, que dominan ambas cámaras del Congreso.
Su largo discurso, minucioso pero también llenó de exigencias morales, pareció galvanizar de nuevo a unos demócratas algo desmoralizados por el acoso de republicanos y por las protestas ciudadanas de las últimas semanas.
Los republicanos, sin embargo, se mantuvieron elocuentemente en silencio gran parte del tiempo, o abuchearon ligeramente algunos pasajes. En muy pocas ocasiones se levantaron para aplaudir. La división política era palpable en todo momento. Cuando Obama aseguró que era "falso" que su reforma fuera a incluir a los 12 millones de ilegales, un legislador republicano, Joe Wilson, de Carolina del Sur, le gritó: "¡mientes!".
Los objetivos del plan son tres, explicó Obama: suministrar un seguro a los que carecen de ello, dar más seguridad y estabilidad a los que ya lo tienen y reducir los costes sanitarios para las familias, las empresas y el gobierno. "No soy el primer presidente que asume esta causa, pero estoy resuelto a ser el último", aseguró Obama.
Dirigiéndose directamente a la opinión pública, Obama aseguró: "nada en nuestro plan requiere que usted cambie lo que ya tiene", en referencia a las pólizas privadas que pagan la inmensa mayoría de trabajadores y empresas.
En cambio, las aseguradoras deberán garantizar libre acceso a todos los que quieran una cobertura sanitaria, sin discriminar ni rechazar por tener problemas de salud previos, ni modificar o cancelar la cobertura por enfermedades imprevistas.
Para los aproximadamente 46 millones de es Para los aproximadamente 46 millones de estadounidenses sin cobertura, el gobierno se compromete a crear una especie de bolsa de seguros médicos, a la que individuos y empresas podrán acudir para buscar la póliza que les convenga, a precios competitivos.
Contratar un seguro médico será obligatorio para todos los estadounidense, dijo el presidente.
Todo ello costaría en torno a 900.000 millones de dólares, reconoció. El presidente aseguró que ese dinero no se añadiría al galopante déficit público, pero no dio detalles.
El objetivo del discurso era claro: imponer autoridad en un debate que se le escapó de las manos a Obama en las últimas semanas. Obama apeló incluso al recuerdo del recientemente fallecido senador Edward Kennedy. "El nunca olvidó el puro terror y la desesperación que un padre siente cuando su hijo está gravemente enfermo; y él era capaz de sentir cómo debía ser para los que no tienen seguro" médico, lanzó.
Pero la reacción republicana deja presagiar que la colaboración bipartidaria no será fácil en el tramo final del debate, en el que Obama se juega buena parte de su capital político.
"La mayoría de los estadounidenses quieren escuchar al presidente decir (...) que es tiempo de recomenzar con un plan de sentido común, bipartidario", contestó el representante republicano de Luisiana, Charles Boustany, en un corto discurso.
Una de las últimas versiones de la reforma, aprobada en julio por la Comisión de Salud del Senado, "crea 53 nuevas entidades burocráticas gubernamentales, añade cientos de millones de dólares a la deuda nacional y aumenta en cerca de 600.000 millones de dólares los impuestos a los generadores de empleo", criticó el republicano.
Estados Unidos es el país con los costes de sanidad per cápita más elevados del mundo.
miércoles, 19 de agosto de 2009
defendiendote

La ley Marco de Defensa Nacional fue aprobada este martes por la Cámara de Diputados y modifica la organización de las Fuerzas Armadas.
Mediante la nueva ley, se crea el Estado Mayor de la Defensa y el Consejo Nacional de Defensa, un órgano asesor del presidente integrado exclusivamente por civiles.
Además del Consejo Nacional de Defensa se crea el Consejo de Defensa Nacional.
La ley también transfiere al Poder Judicial la jurisdicción de los delitos militares, que hasta ahora estaban bajo la órbita de la Justicia militar.
Los legisladores blancos no votaron esta parte del articulado por considerar que hay dudas sobre la constitucionalidad de esta modificación.
martes, 11 de agosto de 2009
a su salud

PORTSMOUTH, EEUU (Reuters) - El presidente Barack Obama criticó a las compañías de seguros de salud estadounidenses el martes, en un intento de contrarrestar la fuerte oposición conservadora a la reforma del sistema de salud, durante un evento que provocó protestas.
Obama abrió su discurso diciendo que los estadounidenses frecuentemente "quedan rehenes" de las compañías de seguros de salud que les niegan cobertura o les cobran tarifas que no pueden pagar.
"Creo que está mal; está llevando a la bancarrota a las familias y las empresas y por eso es que vamos a aprobar la reforma del sistema de salud en el 2009", dijo el mandatario.
Fuera del evento en un colegio secundario de New Hampshire, unas 1.000 personas se congregaron en la calle para protestar.
De un lado de la calle, defensores de la reforma gritaban "Sí podemos" y sostenían carteles que decían "las compañías de seguros son enemigos del cambio" y "todos los estadounidenses merecen un sistema de salud accesible".
Del otro lado, opositores mostraban carteles que decían "Saquen las manos de mi sistema de salud" y otros lemas en contra del proyecto de reforma. El presidente Obama está intentando recobrar la iniciativa de su plan de 1.000 billones de dólares después de que sus críticos ayudaron a fomentar el malestar público contra la principal prioridad doméstica del Gobierno.
"Ustedes deberían poder contar con su seguro de salud, no sólo cuando están pagando primas sino también cuando se enferman, y eso ocurrirá cuando aprobemos este plan", dijo Obama y se ganó el aplauso de las 2.000 personas presentes en el evento El encendido debate ha hecho caer los índices de aprobación de Obama.
La Casa Blanca esperaba que la actitud en la reunión de Obama fuera menos estridente y más civilizada que la observada en foros públicos realizados por miembros demócratas del Congreso, donde algunos de los presentes gritaron para callar a los oradores.
Obama pidió a la multitud que dé lugar a un vigoroso debate, pero aclaró: "Espero que hablemos unos con otros y no unos sobre otros".
El proyecto de Obama para reformar el sistema de salud, que busca brindar cobertura a casi 46 millones de estadounidenses que no tienen seguro, controlar los costos médicos y regular a las aseguradoras, fue criticado por los republicanos por su costo y su amplitud.
Republicanos dicen que, mediante la reforma, el Gobierno asumirá el control del sistema de salud de 2.500 billones de dólares, agrandando el déficit y dañando una economía que sigue sumida en su mayor recesión desde la Gran Depresión de la década del '30.
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