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sábado, 3 de julio de 2010

un cielo celeste

Uruguay, Uruguay, Uruguay y todas las veces que lo tenga que escribir lo voy a hacer: Uruguay nomá. Esto es una verdadera locura. Lo que acaba de pasar en el Soccer City no tiene sentido. Es irreal por donde se lo mire. Estamos entre las cuatro mejores selecciones del mundo y, si me pongo a analizar lo que fue el partido, es imposible que esto tenga un poco de razón. Se nos lesionó el capitán Lugano, nos hicieron un gol en la hora del primer tiempo, perdimos a Fucile por doble amarilla, logramos empatar en el complemento y fuimos a un alargue. Cuando todo parecía indicar que íbamos a patear los penales, Suárez cometió un penal absolutamente necesario, también en la hora. A ver si nos entendemos. Si Ghana metía ese penal era semifinalista, porque el árbitro había indicado que se terminaba el partido tras la ejecución. Estábamos liquidados, armando las valijas, volviendo a Uruguay con la cabeza gacha. Pero el remate de Gyan reventó el travesaño y se fue para el cielo. Qué curioso todo esto, me digo para adentro. Un par de días atrás, Muslera nos había confesado que los palos del arco eran sus amigos. Después de esto, ya los debe haber adoptado como hermanos. De ahí sí, derecho a la definición por penales.

Vamos a ser sinceros, teníamos todas las de perder. No era posible que se produjeran tantos milagros juntos. Y sucedieron, nomás. Forlán adentro con clase, Victorino con maestría, tras rezarles a todos los santos habidos y por haber, después Zloty que fue algo parecido a lo que sucedió con el “Tutti” Gutiérrez en la definición de la Copa América del '95. Pocos le teníamos fe, pero la mandó a guardar. El “Mono” se quiso afirmar tanto que la mandó a las nubes. Pero en medio de todo esto que estaba sucediendo en la definición, se estaban formando los cimientos de dos héroes. Primero, el de Muslera. El hombre con cara de niño mostró que tiene una madurez impresionante. Atajó el remate del capitán Mensah (que se la pasó protestando todo el partido) y luego hizo lo mismo con el de Adiyiah.

Pero claro, faltaba nuestro quinto remate y allí estaba absolutamente cantado que el que lo iba a patear era Washington Sebastián Abreu Gallo. Era evidente que uno de los ejecutantes iba a ser él y como hasta ese momento habían pasado otros la ecuación parecía sumple de deducir. El minuano, el que jugó en más clubes que todos, el que sólo había jugado contra Francia y que luego “comió” banco sin chistar. ¡Que no la vaya a picar!, dijo tres cuartos del Uruguay. ¡Me parece que la pica!, nos dijeron desde un costado. Por algo le dicen “Loco”. Sólo un tipo como Abreu se anima a picar el quinto penal de una definición que clasifica a las semifinales. Sólo él. Y lo hizo. No le tembló la zurda. Golero para derecha, pelota al medio y… ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay pa' todo el mundo!

Lo hicimos, lo hicieron ellos. Son 23 jugadores celestes y un cuerpo técnico entero que ha logrado romper con todas las murallas que se le pusieron delante. Póngale la firma que jugamos dos partidos más y uno de ellos puede ser nada menos que… ¡la final! No lo piense más. Es realidad. No se trata de un sueño. Es la locura total… y ahora que nos quiten lo bailado.

domingo, 20 de junio de 2010

la selección de los años dorados


Cuando hablan de ellos les brillan los ojos y les nace una sonrisa de orgullo. Atesoran sus camisetas. Hacen zapping para verlos unos segundos más y sentirlos aún más cerca. Así viven el Mundial abuelos de cinco jugadores de la Selección.

Para Aldrís María Guglielmone de Cavani el mejor regalo por el Día del Abuelo que le puede hacer su nieto Edinson es que Uruguay clasifique para la segunda fase del campeonato. "El haberlo visto jugar contra Sudáfrica y ganado ese partido ya ha sido un regalo muy grande. Es un ángel y siempre me está diciendo `cuidate abuela`. Es muy cariñoso", dice emocionada Doña Perla, como es conocida por sus allegados en Salto. La última camiseta que tiene de su nieto Edinson Cavani es la rosada del Palermo, el cuadro donde juega en Italia. Ahora, espera a su regreso recibir la primera casaca de la Selección.

Para ella es un orgullo que Edinson esté forjando su futuro justamente en Italia, "porque desde ese país vino su abuelo siendo niño. Siempre soñó con volver a su tierra, pero el destino de la vida no se lo permitió. Pienso que Edinson le está haciendo un homenaje a su abuelo, que tanto añoró su Sicilia natal", razona Doña Perla.

El miércoles, la abuela vibró con el partido que Uruguay le ganó a Sudáfrica 3 a 0. Incluso -cuenta entre risas- llegó a gritar un gol que no fue. Una de las posibilidades que Edinson tuvo de convertir se hizo grito en la garganta de su abuela.

El fútbol es parte de su familia desde siempre. Lo supo practicar su esposo y sus hijos, entre ellos Luis, "El gringo", padre de Edinson, jugador en varios clubes de primera división y de la Selección.

Para ella sus 14 nietos y cuatro bisnietos son iguales. Aunque aclara: "No se olviden que tengo otro nieto, Fernando (Guglielmone), jugando en Rusia, que tampoco se olvida de su abuela. Cuando me hablan de Edinson y Nando se me cae alguna lágrima. Pobrecitos, ellos están lejos y la emoción es distinta porque los veo poco", dice.

LUIS SUÁREZ. Quienes sí tienen la camiseta de Uruguay con el número 9 en la espalda y muy a la vista de quien entre a su casa en Salto son los abuelos paternos de Luis Suárez. Para Lila Píriz y Atasildo Suárez esa casaca celeste es un trofeo.

"Como me regaló una de Nacional a mí, a ella que es manya fanática le tuvo que traer la de Uruguay, porque está bien que tenga alguna banderita de Peñarol, pero una camiseta a rayas es muy fuerte", comenta riéndose el abuelo del goleador del Ayax.

Sobre la mesa del comedor hay decenas de fotos de sus 22 nietos y de algunos de sus 14 bisnietos. De Luis, la más antigua es de cuando tenía 5 años, con la camiseta roja de Deportivo Artigas de baby fútbol.

"Donde jugaban los gurises no faltábamos a ninguna cancha; después, cuando los padres se fueron a Montevideo ya dejamos de ir", cuenta Lila en relación al traslado de la familia de Luis por motivos laborales.

El matrimonio esperaba que ayer "El Cheo", como cariñosamente lo apodan, los llamara por el Día del Abuelo, aunque tenían sentimientos encontrados: quizás era más conveniente que él se mantuviera concentrado y no le ganara la emoción por ese día especial.

"Él está pendiente de la Selección y del nacimiento de su hija. Eso sí, cuando venga lo vamos a esperar con un buen asado como a él le gusta y nos reuniremos con los amigos del barrio. Como regalo para los abuelos que le haga un gol a México y ya está", bromea Lila.

NICOLÁS LODEIRO. La expresión de su rostro muestra el orgullo de ser identificada como "la abuela de" y el brillo de sus ojos acompasa la amplia sonrisa con la que confiesa "una felicidad inmensa" por lo que está viviendo su nieto Nicolás.

Le dicen "Pichona" pero se llama Claudina Castillo; tiene 72 años y es la abuela materna de Nicolás Lodeiro.

Con varias de sus fotos para exhibir y en la mano la camiseta con la que Nicolás debutó en la selección mayor en el partido contra Suiza, Pichona asegura que se ha acostumbrado a no tenerlo cerca y a pensar que el avance de su carrera lo tiene lejos de su tierra.

"No sé si me llamará, pero sé que su pensamiento está conmigo y el mío con él", cuenta en su casa de Paysandú, la misma en la que convivió con Nicolás más de dos años, antes de que él se marchara a Montevideo, con apenas 13 años, para dedicarse al fútbol profesional.

"Por momentos se siente nostalgia, pensar que está tan lejos, pero a la vez estoy contenta porque sé que está haciendo lo que siempre quiso, es una felicidad inmensa que tan jovencito esté disputando un Mundial", señala.

Inmediatamente, recuerda el sufrimiento que le provocó la expulsión de su nieto en el partido de Uruguay contra Francia. "Lloré mucho, me fui a mi cuarto y me encerré a llorar", confiesa. "Mi nuera me decía `esas cosas pasan, no salió lesionado`; y yo sé que esas cosas pasan, pero me dolía por él, por ese entusiasmo, esas ansias con las que entró a la cancha", agrega.

No obstante, Claudina confía en el dicho de que "a mal comienzo, buen final". Está convencida de que ella podrá volver a verlo jugar en Sudáfrica.

Esa misma convicción hizo que hace años Claudina imaginara a Nicolás integrando la Selección. No recuerda el año, pero describe con detalles la tarde en que estaba con él, aún escolar, mirando por televisión la partida del combinado desde Carrasco a un Mundial. "Mirá Nico el día que yo te vea así, de traje, subiendo al avión", le dijo. Recuerda que él se rió.

Por un malestar pasajero, Pichona no pudo estar presente cuando se cumplió su premonición. El resto de la familia sí fue a Montevideo a acompañar a Nico en su partida a Sudáfrica. "Pero, si Dios quiere, estaré ahí para recibirlo cuando regrese", agrega, con la esperanza de que ese retorno "no sea antes del 12 de julio".

SEBASTIÁN ABREU. "Chiquichi" Zeballos tiene 88 años y es la abuela de Sebastián "El Loco" Abreu. Viene de una numerosa familia de ocho hermanos donde todas las mujeres practicaban deportes desde muy pequeñas. Ella, a los 4 años ya andaba a caballo, luego vinieron la bicicleta y el atletismo. También jugó varios años al basquetbol. Una de sus hermanas fue la primera mujer en manejar una motoneta en la ciudad de Minas.

Las historias y anécdotas de su juventud parecen infinitas. Definitivamente el "Loco" tiene de dónde haber heredado el espíritu aventurero y deportista. "Chiquichi" pasa los días de invierno recogida en su hogar, pero si Sebastián llega a la ciudad ella hace cualquier sacrificio para ir a verlo.

De niño, Sebastián pasaba mucho tiempo con su abuela. Ella vive frente a la escuela N°8, a la que asistió. Cuando terminaba de estudiar pasaba la mayoría de las tardes con ella, ya que los padres del "Loco" trabajaban en la Policía. Recuerda esos días con emoción. Cuenta que Sebastián, con sus travesuras y ocurrencias, era más lo que la hacia reír que rezongar.

El viernes recibió como regalo por el Día del Abuelo un álbum de fotos, donde están las imágenes que se sacó con sus dos hijas y Sebastián en Punta del Este el 26 de febrero, cuando cumplió 88 años.

En estas jornadas en que transcurre el Mundial, "Chiquichi" no se pierde ningún partido ni programa de televisión. Hay noches en las que, incluso, permanece hasta las dos de la madrugada frente al televisor, ya que "siempre en algún canal" consigue volver a verlo.

Además, se comunica casi a diario con Paola, la esposa de su nieto. En la última conversación le dijo que en la tribuna había reconocido a "Clarisita" (la hija de Sebastián). Le comentó que tenía una tiara como la de Diego Forlán y caravanas de perla. Y así lucía.

"Chiquichi" espera ver el momento en que Abreu vuelva a entrar a la cancha y haga un gol. Hasta ahora, su nieto jugó en el primer partido de Uruguay, desde el minuto 73 cuando sustituyó a Luis Suárez. De todos modos, ella no cuestiona a Washington Tabárez: sabe mucho más de fútbol que ella, dice.

ÁLVARO FERNÁNDEZ. A Lorenzo Fernández, el abuelo de Álvaro Fernández, no le interesaba mucho el fútbol. "Siempre me dediqué a trabajar, en camiones, en el bar o en la barraca", cuenta. Pero su nieto, que desde que recuerda quería ser jugador profesional, consiguió de niño que le comprara una pelota. "Tanto la pidió que no tuve más remedio que comprársela", cuenta.

Eran los padres de Álvaro, Ana y Obdulio, futbolista del Club Agraciada, quienes lo acompañaban. "Yo le pedía que me ayudara en el bar, pero lo tenía que ir a buscar afuera. Se pasaba jugando a la pelota", recuerda Lorenzo. Y cuando entraba, un vaso de plástico o una botella se convertían en balones improvisados.

Ahora, las cosas cambiaron. Y Lorenzo, lejos de fastidiarse con la pasión de Álvaro, es un hincha fanático de su nieto y sigue con emoción toda su carrera. "Estoy al tanto de todo y sufro cuando se juegan los partidos. Es un orgullo muy grande y más sabiendo como es él, que se merece todo", dice emocionado a El País en Agraciada, Colonia, donde vive.

Lorenzo asegura que está "chocho" con su nieto, a quien describe como un "muchachito excepcional", "muy bueno" y "callado". "Cada vez que puede, viene y se reúne con todos. Visita a sus amigos y disfruta de comer los ñoquis de su madre", cuenta. Y por más que a Lorenzo la distancia le pese, está feliz porque Álvaro se fue a hacer "lo que quería y soñó".

Hinchas de los gurises
Doña Perla (Cavani)

Su abuelo siempre soñó con volver a su tierra, Sicilia, que tanto añoró; pienso que Edinson le está haciendo un homenaje a su abuelo al triunfar en Italia.

Lorenzo Fernández

"Yo a Álvaro le pedía que me ayudara en el bar, pero lo tenía que ir a buscar afuera. Se pasaba jugando a la pelota. Ahora estoy al tanto de todo y sufro cuando se juegan los partidos. Estoy al tanto de todo".

Pichona (Nico Lodeiro)

"Por momentos se siente nostalgia, pensar que está tan lejos... pero a la vez estoy contenta porque sé que está haciendo lo que siempre quiso. Es una felicidad inmensa que tan jovencito esté disputando un Mundial".

Chiquichi (Loco Abreu)

No se pierde ningún programa del Mundial, mira hasta las 2 de la mañana porque "siempre en algún canal" aparece Sebastián, cuenta en Minas.

Lila y Atasildo (Suárez)

"Como regalo para los abuelos que le haga un gol a México y ya está", dicen en Salto los abuelos del 9, y aseguran que "cuando venga, los vamos a esperar con un buen asado".

lunes, 10 de agosto de 2009

vida y obra de TENFIELD


así es ,pero este se habla de una historia triste y deprimida del fútbol uruguayo. la empresa tenfield desconocida x otros y odiada por gabito mira La empresa dueña de los derechos cobra 100.000 dólares fijos por mes a cada uno de los cuatro cables de Montevideo, para que estos puedan emitir su señal. Además, se queda con tres dólares por cada abonado al paquete Premium que en la capital son unos 50.000. A eso hay que sumarle los ingresos en el interior del país, el exterior y la torta por publicidad. Por la emisión del fútbol, todos los equipos del fútbol uruguayo juntos, reciben 237.000 dólares al mes.

El negocio de Tenfield es redondo. Cada uno de los cuatro cables de Montevideo, Montecable, TCC, Nuevo Siglo y Multicanal, tiene que pagarle 100.000 dólares a la empresa para que esta le proporcione el canal VTV. A esos 400.000 dólares, se le debe sumar los 150.000 que Tenfield recibe por los abonados al paquete Premium. Entre los cuatro cables hay unos 50.000 abonados al paquete del fútbol codificado y la empresa recibe tres dólares por cada uno.

Ese dinero es el 50% del costo por señales de cada cable. Por los canales de cine, deportes, entretenimientos, noticias e historia sumados, cada cable paga 150.000 dólares, lo mismo que por tener el “mundo VTV”.

Los números se los confirmó a 180 una alta fuente de uno de los cables de la capital quien agregó: “a esos ingresos hay que sumarle lo que obtienen en el interior. No te olvides que Montevideo es solamente un 60% del mercado”. Eso en Uruguay. Por la señal al exterior, la empresa dueña de los derechos también recibe dinero.

Otra fuente consultada, también vinculada a uno de los cables, explicó a 180 que no queda otra que pagar la cifra exigida porque “si no lo hacés, los clientes se te borran por más que hagas descuentos en la cuota”. Además, en el último conflicto con Nuevo Siglo, Tenfield amenazó con sacarle también la señal de Torneos y Competencias y Fox Sports ya que tiene acuerdo con ellos. Lo mismo pasó en el conflicto que antes tuvo Montecable. a empresa dueña de los derechos del fútbol uruguayo desde 1999 también se queda con todo el dinero por la publicidad que emite durante los partidos y por la estática. En el contrato se dispuso que Tenfield tiene “los derechos de comercialización del 100% (cien por ciento) de la publicidad estática audiovisual o publicidad virtual” en todos los campos de juego. Esto significa que los clubes no pueden poner publicidad estática propia en sus canchas.

Tenfield le paga a todos los clubes de Primera, 237.000 dólares por mes. Los equipos grandes reciben 62.500 dólares por mes por concepto de televisión. Teniendo en cuenta que los partidos de Peñarol y Nacional se televisan todos, cada uno recibe 15.625 dólares por partido. El presupuesto de cualquiera de los dos grandes sobrepasan los 300.000 dólares mensuales. Los cuadros chicos reciben 8.000 dólares por mes de parte de la empresa cuando en algunos casos, como Defensor, Danubio o Liverpool, los clubes desembolsan unos 100.000 dólares por mes.

El contrato con la empresa fue prolongado hasta el 2016 pero solo para el fútbol uruguayo. En el caso de la selección nacional, el contrato vence después del mundial de Sudáfrica por lo que para el 2014 la Asociación Uruguaya de Fútbol puede comercializarlos independiente de Tenfield si lo desea. Cuando era presidente de la Asociación, Washington Rivero, encargó un informe al catedrático grado 5 en Derecho Civil, Jorge Gamarra, quien fue contundente sobre que la AUF tiene libertad para explotar los derechos por sí mismo o hacerlo a través de un socio pero recibiendo la mayor parte de la torta. El neutral Eduardo Ache tiene un proyecto en ese sentido, en el que se propone una licitación pública internacional por los derechos de las Eliminatorias del Mundial del 2014. Allí se establece un pliego de condiciones que permite a la AUF asociarse al mejor oferente para la explotación comercial de esos derechos. Un presidente de un club de Primera dijo que la idea es “poder explotarlo nosotros como Asociación o vincularnos a una empresa que nos dé un dinero que hoy no entra”.

La empresa también se benefició con un decreto del 20 de febrero de 2009, firmado por el presidente Tabaré Vázquez, quien la exoneró de impuestos por una inversión de unos 10.000.000 de pesos. El decreto es para que la empresa incorpore "equipamiento con la finalidad de distribuir y exportar contenidos audiovisuales a todo el continente, por un monto de UI 5.095.699". El decreto dice textualmente que se exonera "en forma total a la empresa Tenfield S.A., de todo recargo incluso el mínimo, derechos y tasas consulares, Impuesto Aduanero Único a la Importación, Tasa de Movilización de Bultos y en general todo tributo cuya aplicación corresponda". Los números le siguen cerrando a la empresa de Casal, Gutiérrez y Francescoli. Mientras, los clubes no llegan a fin de mes.