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jueves, 22 de septiembre de 2011

como se lo explica a uno


El estado de Georgia ejecutó el miércoles al condenado Troy Davis, pese a las protestas internacionales que levantara el caso debido a dudas sobre su culpabilidad en el crimen de un policía cometido en 1989.
Tras una deliberación inusualmente lenta, la Corte Suprema de Estados Unidos retrasó por más de tres horas la ejecución de Davis, que finalmente murió por una inyección letal a las 23:08 pm locales, informó la cárcel de Jackson, 77 km al sureste de Atlanta.
Davis, un negro de 42 años, fue ejecutado después de agotar los recursos legales para evitar la inyección letal por el crimen del policía blanco Mark MacPhail en 1989, por el que fue sentenciado en un proceso que dejó dudas sólidas sobre su culpabilidad, según la defensa y varias organizaciones humanitarias opuestas a la pena capital.
Según testigos de la ejecución, Davis reiteró ser inocente en sus últimas palabras. La pelea en la que murió el policía "no fue mi culpa, yo no tenía arma", declaró, según contó un periodista local que presenció cuando le inyectaron la sustancia mortal.
Durante el miércoles la defensa de Davis, en el corredor de la muerte por 20 años, agotó las posibilidades legales en el estado de Georgia, al ver rechazados sus recursos pidiendo reconsiderar la decisión de negarle clemencia, ampararse en un recurso de habeas corpus y suspender la ejecución.
Anneliese MacPhail, madre del policía muerto, dijo a la cadena CNN que sentía alivio porque siguiera adelante la ejecución.
El caso suscitó una movilización internacional inédita al revelarse que nueve testigos del asesinato que declararon durante el juicio de 1991 e identificaron a Davis como el autor del disparo del incidente en Savannah se retractaron de sus dichos y afirmaron haber sufrido presión policial.
Además, el arma del crimen nunca fue encontrada ni tampoco huellas digitales o de ADN.
"La aplicación de una suspensión de la ejecución de la sentencia a muerte presentada a la Justicia por (Clarence) Thomas y su defendido ante la Corte fue denegada", dijo el máximo tribunal del país.
Cientos de manifestantes que esperaban la decisión afuera de la cárcel donde se realizó la ejecución reaccionaron abrazándose en silencio, constató una periodista de la AFP.
En los 20 años que Davis estuvo en el corredor de la muerte logró evitar su ejecución tres veces, la última, en 2008, cuando se detuvo poco más de dos horas antes de recibir la inyección letal.
El comité de indultos de Georgia que le negó la clemencia el martes rechazó el miércoles un detector de mentiras y la reconsideración de su clemencia pedidos por Davis.
A la ejecución por inyección letal asistió la viuda y dos hijos de la víctima.
"Es un escándalo, no se debe ejecutar a alguien sin pruebas y basándose únicamente en la evidencia visual", dijo a la AFP el reverendo Al Sharpton, activista por los derechos civiles reunido con manifestantes a las afueras de la cárcel.
El caso llevó a los gobiernos de Francia, Alemania y el Vaticano, que pidieron se le conmutara la pena a Davis, a declarar su "consternación" por un castigo irreparable.
Un editorial del diario The New York Times advirtió que la ejecución puede "cometer un error judicial trágico".
Davis presentó a primera hora del miércoles dos recursos ante la corte superior del condado de Butts en Georgia, negados más tarde también por la Corte Suprema de Georgia.
"Dado que la evidencia no ha estado disponible para el peticionario, incluyendo las nuevas pruebas balísticas que contradicen previos testimonios del juicio (...) La condena del Sr. Davis y la pena de muerte se basan en pruebas falsas, engañosas e inexactas materialmente", señaló el recurso de habeas corpus presentado por sus abogados.
Identificado por sus partidarios como el prototipo del negro condenado a muerte por error, Troy Davis contó con el apoyo del ex presidente Jimmy Carter, el papa Benedicto XVI y la actriz Susan Sarandon. Cientos de manifestaciones de apoyo tuvieron lugar en todo el mundo.
Este miércoles también hubo otra ejecución en Estados Unidos, aunque menos publicitada. Lawrence Brewer, un estadounidense de 44 años miembro del Ku Klux Klan, fue ejecutado en Texas por el asesinato racista del negro James Byrd.
El martes Amnistía Internacional difundió una carta en la que Davis insta a sus seguidores a continuar batallando contra la pena de muerte.
"Esta lucha es por todos los Troy Davis que vinieron antes que yo y todos los que vendrán después de mí", dijo. "Estoy de buen ánimo y estoy orando y en paz. Pero no voy a dejar de luchar hasta haber exhalado mi último aliento".

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